
El investigador Ethan Mollick anuncia un nuevo libro sobre cómo prosperar junto a una IA que ya supera a los humanos en tareas concretas, sin ser aún perfecta.
Hace dos años, la idea central de la conversación sobre inteligencia artificial era la colaboración: tú escribías un mensaje, el sistema respondía, tú corregías, el sistema ajustaba. Un proceso de ida y vuelta en el que el ser humano seguía siendo el centro y el modelo de lenguaje, una herramienta sofisticada a su servicio.
Ese modelo mental ya no describe bien lo que está pasando.
El cambio que no vimos llegar del todo
Ethan Mollick, investigador y autor del libro Co-Intelligence, acaba de anunciar un segundo libro: Co-Existence, con fecha de publicación prevista para el 20 de octubre de 2026. El motivo es sencillo y honesto: el mundo que describía su primer libro ha cambiado más rápido de lo esperado.
Su argumento de partida es que los agentes IA autónomos, aquellos que actúan por su cuenta sin necesidad de que un humano los guíe paso a paso, dejaron de ser una promesa lejana a finales de 2025. Y los datos que empiezan a aparecer son difíciles de ignorar.
Lo que está ocurriendo en el desarrollo de software
Mollick cita dos referencias concretas. Un estudio apunta a que los primeros agentes IA de programación han llevado a que se escriba diecisiete veces más código. Por su parte, Anthropic ha informado de que la IA ya genera el 80 % de su código interno, con cada desarrollador produciendo ocho veces más que antes.
Son cifras que, si se confirman y generalizan, redefinen qué significa ser programador. Y Mollick advierte de algo importante: lo que está pasando en el desarrollo de software no va a quedarse ahí.
«Lo que está ocurriendo en la programación va a ocurrir en muchos otros campos.»
No lo dice como amenaza. Lo dice como punto de partida para una pregunta más útil: ¿cómo trabajamos bien junto a sistemas que en algunas tareas ya nos superan, pero que siguen siendo imperfectos en muchas otras?
La frontera irregular de la IA
Uno de los conceptos más útiles que ha desarrollado Mollick en los últimos años es el de la «frontera irregular» de la IA: los modelos de lenguaje son extraordinariamente capaces en ciertas áreas y sorprendentemente torpes en otras, a veces de forma poco intuitiva.
Esto complica la narrativa simple de «la IA lo hace todo mejor». No es así. Pero tampoco es verdad que los humanos siempre aporten más valor. La realidad es más incómoda y más interesante: depende de la tarea, del contexto y de cómo se combinen las capacidades de ambos.
De eso trata Co-Existence: de aprender a moverse en ese espacio intermedio con criterio, sin ingenuidad y sin miedo paralizante.
Cómo escribió el libro (con y sin IA)
Mollick es transparente sobre su propio proceso. Dice que a veces usó agentes IA intensamente durante la escritura del nuevo libro, a veces casi nada, y que en ocasiones tuvo que dejar que el sistema hiciera lo suyo. Y aclara lo que probablemente muchos lectores querían saber: sí, él escribió el libro.
Es un detalle revelador. Incluso alguien que investiga y escribe sobre IA de forma profesional navega una relación con estas herramientas que no es fija ni uniforme. Eso es exactamente la co-existencia: no una fórmula, sino una práctica continua de calibración.
Por qué esto nos importa más allá del mundo tecnológico
En nuestro trabajo diario con equipos de comunicación y marketing, hemos visto cómo la pregunta ya no es «¿usamos IA?» sino «¿cómo la usamos sin perder lo que nos hace útiles?». Y esa pregunta no tiene una respuesta única.
Lo que sí podemos decir es que el enfoque de Mollick nos parece el más honesto disponible: reconocer que los agentes IA ya superan a los humanos en tareas específicas y concretas, sin por ello concluir que el rol humano desaparece. La complejidad, el juicio editorial, la comprensión del contexto cultural, la responsabilidad sobre lo que se publica: todo eso sigue siendo territorio humano, al menos por ahora.
Recomendamos seguir de cerca este trabajo. No porque sea la última palabra, sino porque es de las pocas voces que intenta pensar con rigor en lugar de vender certezas que nadie tiene.
Fuente original
One Useful Thing: Co-Existence and the End of Co-Intelligence
Sigue leyendo
Artículos relacionados.

Un año de ciberamenazas con IA: qué hemos aprendido analizando los patrones reales
Anthropic publicó un análisis exhaustivo de amenazas cibernéticas habilitadas por IA. Estas son las conclusiones más relevantes para entender el riesgo real.

Proteus, Stark y Vulcan: así renueva Amazon su flota de robots logísticos
Amazon presentó en Londres su nueva generación de robots autónomos con IA integrada. Te contamos qué cambia y qué significa para el sector logístico.

Robots en la fábrica: colaborar con las personas, no sustituirlas
El debate sobre automatización suele ignorar un dato clave: los robots pueden incorporar más personas al trabajo productivo, no expulsarlas. Así lo demuestra la industria manufacturera.
Publicado el 6 de junio de 2026