
Google ya deja a los sitios web optar por salir de los resultados de IA, pero todavía no ofrece las métricas necesarias para tomar esa decisión con criterio.
Google ha dado un paso que muchos propietarios de sitios web llevaban tiempo pidiendo: la posibilidad de excluirse de los resultados generados por su búsqueda con inteligencia artificial. El problema es que ha dado ese paso a medias.
La opción existe. Los datos para usarla con cabeza, todavía no.
Qué ha cambiado exactamente
Google ha habilitado un mecanismo para que los sitios puedan indicar que no quieren aparecer en los nuevos formatos de búsqueda impulsados por agentes IA. Es una respuesta directa a la presión del sector, especialmente de medios y editores que ven cómo su tráfico cambia sin entender bien por qué.
Hasta aquí, bien. El problema llega cuando intentas tomar esa decisión de forma informada.
El dato que falta: qué tráfico viene realmente de la IA
Para saber si te conviene salir de esos resultados, necesitas saber cuántas visitas te llegan desde ellos. Y esa información, a día de hoy, no está disponible en Search Console ni en ninguna herramienta oficial de Google.
Es decir: puedes apagar el interruptor, pero no sabes qué luz estás apagando.
Esto no es un detalle menor. Estamos hablando de una decisión que puede afectar directamente a la visibilidad de un sitio. Excluirse podría tener sentido para un medio que prioriza visitas directas y teme que los resúmenes de IA reduzcan sus clics. Pero también podría ser un error si esos resultados generan una parte relevante del tráfico cualificado.
Una decisión sin brújula
Hemos visto este patrón antes: Google lanza una funcionalidad y las métricas que la acompañan llegan más tarde, o no llegan del todo. El sector se acostumbra a trabajar con información incompleta.
Pero en este caso la asimetría es especialmente llamativa. Google sí tiene esos datos. Sabe perfectamente cuántos usuarios llegan a cada sitio desde los resultados generados por modelos de lenguaje. La pregunta es cuándo, y en qué formato, decidirá compartirlos.
Mientras tanto, los responsables de sitios web se enfrentan a una elección binaria sin contexto suficiente para tomarla bien.
Qué recomendamos hacer ahora
Nuestra posición es clara: no recomendamos activar la exclusión de forma precipitada. Antes de tocar nada, conviene:
- Monitorizar la evolución del tráfico orgánico en las próximas semanas con más detalle del habitual.
- Revisar si Search Console incorpora algún segmento nuevo relacionado con búsqueda con IA en cuanto esté disponible.
- Esperar a tener al menos una tendencia clara antes de tomar una decisión que puede ser difícil de revertir en términos de posicionamiento.
Si tu sitio depende en gran medida del tráfico orgánico, actuar sin datos es asumir un riesgo innecesario.
El fondo del asunto
Lo que esta situación deja al descubierto es una tensión que va a ir a más: Google está rediseñando cómo funciona la búsqueda, y los propietarios de sitios web tienen cada vez menos visibilidad sobre cómo ese rediseño les afecta.
Dar la opción de salir es un gesto. Pero un gesto no es suficiente si no va acompañado de la información necesaria para ejercerlo con criterio. Creemos que Google tendrá que dar ese segundo paso tarde o temprano, porque la presión del sector no va a desaparecer.
Seguiremos atentos a cualquier actualización de Search Console en este sentido.
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Publicado el 6 de junio de 2026